lunes, 23 de marzo de 2020

La ventana






Desde que estoy encerrada en casa, como millones de personas, lo que más me entretiene es mirar por la ventana, sentada en mi sillón huevo con un café en las manos ver a la gente pasar.

Me estoy aprendiendo las rutinas de todos los vecinos y de los que no son vecinos, el que sale todos los días a pasear al perro como hace años, pero ahora lo hace con guantes y mascarilla.

El que vuelve del trabajo y se merece un aplauso aunque no sean las ocho de la tarde.

El que se cree que los demás somos tontos y él muy listo porque se pasa el día yendo y viniendo con una bolsa bajo el brazo.

El que vive en la otra punta del pueblo y trae hasta aquí a su perro para seguir con sus paseos como si nada pasase.

Los que van a tirar la basura y se quedan de charla junto al contenedor.

Los que se pasan el día en el coche, ¿ Pero dónde van ? Si está todo cerrado.

Y los que van y vienen sin excusas, que les da igual las normas impuestas para todos.

Me dan ganas de conseguir un megáfono y ponerme a pegar voces diciendoles lo que muchos pensamos, que no engañan a nadie, que todos sabemos quienes cumplen con la cuarentena y quienes no, quienes son solidarios y piensan en el bienestar general y quienes no respetan a nadie.

A esas personas que se saltan las normas se las tendría que tratar diferente cuando enfermen, pero entonces seriamos como ellos.

El problema es que ellos a lo mejor no enferman, pero si lo hacen nuestros seres queridos o nosotros mismos cuando no tengamos más remedio que salir a comprar un medicamento o algo para comer, o las personas que tienen que ir a trabajar.

En estos días es en los que realmente se ve el fondo de cada uno, su moral, su conciencia social, su solidaridad para con los demás.

Y el problema es que estamos luchando contra un enemigo que no se ve, que parece que no está pero que mata igual que las balas.

No puedo entender a todos esos que el viernes hacían cola en la autovía para irse a la playa o a su segunda residencia, ¡ QUÉ NO ESTAMOS DE VACACIONES !

domingo, 22 de marzo de 2020

Cuaderno de bitacora día 3

Día 3 Lunes.

Llevamos tres días en casa, no se me ha hecho muy pesado, es como un fin de semana normal de esos que te quedas en casa en pijama y te arrastras de la cama al sillón y al revés.

La diferencia es que he trabajado más de lo normal, pero ya lo tengo todo listo, ahora he de seguir un horario y esperar que todo salga bien.

He preparado una ensalada para comer siguiendo mi lista de buenas acciones que me propuse el primer día, pero de postre me he comido unas chocolatinas y una bolsa de pipas, creo que la ensalada no compensa las calorías del chocolate y las pipas.

Me he duchado y lavado el pelo, si esto se alarga voy a pasar por varias fases en tono, extensión y peinado, hoy lo he dejado libre y parezco uno león enjaulado.

Lo de la gimnasia lo tengo difícil a ver que puedo hacer, me he estado informando sobre sesiones de pilates de entrenadores pero solo de mirar me he cansado, me ha empezado a doler todo y he tenido que dejar de verlo, creía que me iba a lesionar.

Como está lloviendo no puedo salir al patio a leer, me siento junto a la ventana pero no me concentro es más interesante ver quien pasea al perro o pasa con una bolsa vacía como si fuese a la compra.

He comenzado mi guerra personal contra el virus, si yo no puedo salir él no va a entrar, lejía en la puerta de entrada para desinfectar los zapatos del costillo cuando vuelve del trabajo. He quitado todas las cortinas y las he lavado, ya tocaba, pero ahora tengo tiempo.

En los ratos libres me informo a través de internet y de la tele de todo lo que tiene que ver con el virus, he de estar preparada para todo.

Cuaderno de bitacora día 2

Día 2 Domingo.

Ayer trabajé tanto que al final ya no recordaba que asignaturas daba y en qué cursos, tuve que confirmar una por una las tareas para que cuando enviase los trabajos no pensasen las familias que me había vuelto loca.
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Lo de comer sano lo voy a dejar para mañana, hoy hemos comido sobras, no me ha dado tiempo de cocinar y cada uno ha cogido lo que ha encontrado en la nevera.

No he hecho deporte pero en una de las series que he visto en la tele mientras trabajaba, siempre tengo la tele puesta, decían que el yoga con cabras era muy terapéutico, no sé de donde voy a sacar una cabra, creo que tendré que barajar otras opciones de gimnasia.

Tampoco me he duchado, total por un día no va a pasar nada.

Como no hace mucho frío y comentan que va a llover he salido a leer a la tumbona del patio pero ha sonado tantas veces el teléfono que no me he concentrado.

Esto va bien, se ha pasado el día rápido

sábado, 21 de marzo de 2020

Cuaderno de bitacora.




Día 1. Sábado

Acaban de declarar el estado de alerta, llevaban varios días advirtiéndolo, me he preparado a fondo para ello.

Tengo los artículos de primera necesidad en el armario:

-  Café
- Chocolatinas
- Pipas
- Y papel higiénico, naturalmente.

Porque yo he sido de las neuróticas que he comprado papel higiénico. Cuando lo decían en las noticias me parecía algo absurdo, pero como lo hacía todo el mundo pues seguí las sabías palabras:

- " ¿ dónde va Vicente ? 
- Donde va la gente "
Resultado de imagen de papel higienico
Pues yo he ido a por papel higiénico como todo el mundo, por si me hace falta para algo más que para tenerlo en el baño.

Al principio compraba un par de paquetes normales, pero la última vez que fui había una oferta de esas que compras 40 y te llevas 50 y opté por ella, según pagaba en la caja tenía la sensación de ser una alarmista y que me estaba preparando para el holocausto.

Estoy lista para todo. Tengo tanto trabajo que el día se pasa volando.

He hecho una lista de todas las cosas que quiero hacer en este periodo que voy a estar en casa sin salir:

*  Trabajar
*  limpiar la casa
*  cocinar sano
*  hacer algo de deporte aunque sea a través de internet
*  leer
* cuidarme

Como hace buen tiempo he sacado una tumbona a la terraza y me voy a leer.









viernes, 20 de marzo de 2020

Con la que está cayendo

En estos días de confinamiento obligatorio, escucho más la radio de lo que hago habitualmente, no porque no me guste, más bien por falta de tiempo, cosa que ahora increíblemente tampoco me sobra.

Llevo unos días escuchando ¿ qué podemos hacer para pasar el tiempo ? y hoy en uno de esos ratos en los que realizada una actividad manipulativa, en la que no tenía que pensar, mi mente que para eso va por libre comenzó a dar mil razones para llamar a la radio y poner los puntos sobre las ies a los que preguntaban que hacer por estar en casa encerrados.

Podían preguntar a las personas que han estado secuestradas durante meses, incluso años en pequeños zulos sin comunicarse con nadie y sin saber de su familia, temiendo por sus vidas.

También podrían preguntar a las personas que por alguna enfermedad han pasado largos periodos de tiempo solos en una habitación y enfermos.

O los que por su trabajo no ven a su familia ...

Pero de esos no nos acordamos, solo nos preocupamos por nosotros mismos y tenemos rabietas como los críos chicos.

Me preocupa más el que no se puede aburrir porque sale todos los días a trabajar y se expone él y los que le esperan en casa, el que se ha quedado en casa sin saber como va a dar de comer a su familia porque no tiene trabajo, el que está muerto de miedo porque si enferma es casi seguro que muera. El que no tiene donde quedarse y está en la calle.

¿ Qué hubiera sido de nosotros sin las nuevas tecnologías? Rara es la casa que no tiene una televisión, un teléfono con conexión a internet, un pc, una tablet, un contrato con una plataforma de televisión privada, por cierto, algunas están ofreciendo canales gratis durante un mes. O un libro.

Pues eso que cosas para hacer en casa siempre hay y si no nos las buscamos, que cuando no paramos en un día normal estamos deseando tener unos cuantos días libres para quedarnos en casa.

Aprovechemos estos momentos para hacer todo lo que siempre soñamos y no podemos porque la vida no nos deja un minuto libre.

En mi caso volver a escribir en este blog.

Dicho esto y para poder reírnos un rato, a partir de mi próxima entrada intentaré hacer reír a todo aquel que tenga un rato libre o no sepa que hacer y decida lee mi blog.

Muchos ánimos para todos y mil gracias a tod@s los que están en primera línea luchando contra este virus.

lunes, 8 de enero de 2018

" Difícil"

Difícil es volver cuando uno se hace perezoso, cuando tu cuerpo dice una cosa y tu cabeza otra, cuando la vida te da pocas esperanzas de llegar a la meta esta vez.
Difícil es tener objetivos claros, metas alcanzables, un punto al que llegar.
Pero más difícil es no intentarlo, no pensar en que puede ser el mejor día, el definitivo, el que por fin lo vas a lograr.
Difícil es tomar decisiones, pero mucho más es no tomar ninguna.
Soy una persona que lo planea todo, lo mido, lo calculo, lo pienso y repienso, hasta dormirme.
Mil vueltas, mil cálculos doy a todo y luego la vida se encarga de que las cosas sigan un curso que casi siempre es diferente al meticulosamente calculado.
Y entonces que hago??
Pues vuelvo a empezar.

lunes, 6 de junio de 2016

" 3XL"

Hoy me he cabreado  !!!

Resulta que uso una talla 46 según los pantalones que me he puesto. Pero justo al lado de la talla 46 en letras bien grandes ponía que son una talla 3XL.

TOMA YA !!!      

Qué criterio se sigue para establecer las tallas de la ropa ??

Quién decide que una 46 sea igual que una 3XL??

Así quieren ayudar a que las mujeres tengan un concepto aceptable y saludable de su cuerpo??

A mi no me ha molestado mucho,  he llegado a usar una talla 50, aunque claro viendo estas ya no sé si era una 50 real o habían cogido la primera etiqueta que vieron y se la pusieron a la ropa que yo compré.

A veces me desespero cuando voy a comprar ropa, la talla más grande de algunas marcas es como para niñas de 12 años que miden 1,80. Algo totalmente anormal. Tan complicado es entender que muchas mujeres necesitamos más tela para vestirnos ??

Me dan ganas de crear mi propia firma de ropa, algo así como " Tallas reales para mujeres reales " y boicotear a todas esas marcas que creen que las mujeres no somos anchas, con pechos grandes, caderas o piernas con más carne que una brocheta.

Con ropa moderna, no de los restos de las rebajas del 66.
Con formas, no tiene porque ser un saco de patatas con botones o como el rollo de celofán de ajustada, que se marca hasta el guisante de la comida.

Mientras esto no cambie, mientras las firmas solo creen ropa para personas con cuerpos imposibles para la mayoría de las mujeres, solo conseguiremos fomentar la anorexia, la bulimia, la baja autoestima de jóvenes y no tan jóvenes.  



las canas

 Hace tiempo que no entro, tanto que he tenido que actualizar la contraseña, quizás mi vida esté cambiando y no necesite reflejar mis pensam...