" A las 15 h "

Las 15 o las 3 p. m para los que no quieran pensar.

Las casa como la cajonera de los juguetes ( que es todo apelotonado, sin orden ni control ).

Sin comer naturalmente, agotada y mucho más.

Y me vuelve a pasar, poco a poco se me va poniendo una mala leche que en vez de ayudar me cabrea más.




En estos momentos no se los demás pero yo empiezo a acordarme de cosas que quisiera haber conseguido y no he sido capaz.

Y no me refiero a una casa en Centrar Park, o que me toque la lotería, tendría que jugar más para eso. Me refiero a cosas reales, que por una razón u otra no he sido capaz de conseguir, alcanzar.

En esta vida no todo es material y no siempre quiero algo físico, también hay otras cosas, sociales podría decir, de convivencia que no he llegado a hacer como:

Esa última frase que me quedó por decir y que por ello me hizo parecer más tonta de lo que soy.

Ese consejo al que no hice caso y que me atormenta desde entonces.

Ese tema que no me estudié y que me cayó en el examen.

Ese beso que dí o ese que no debí dar.

Ese escalón que me tragué y el daño que me hice por ir pensando en otra cosa, que a lo mejor ahora me parecen tonterías pero que ese día me iba la vida en ello.

Ese radar que se donde está y que me lo salté o ese stop que no hice todo el rato que debía y terminé mal.

Porque lo malo de este cabreo, rabieta, berrinche que empieza sin avisar es que de todo lo que me acuerdo son fracasos, malos momentos, situaciones que podría haber evitado y no lo hice.

Y la radio no ayuda porque parece que lo sabe y me ponen una canción llorona a la vez que un poco machacona.

Entonces me gustaría tener dos años, tirarme al suelo, gritar, patalear y pedir un sumny o un caramelo o un " algo ".

Pero no puedo, porque no tengo dos años y las rabietas y los pataleos no quedan bien con 40 años.

Total que sigo haciendo las camas y el cabreo solo lo veo yo, solo lo siento yo y solo lo aguanto yo.

Comentarios

  1. Trata de tomarte la vida con calma, claro que esto dirás que es facil de decir. Pienso que es posible que tengas razón.Yo siempre me he tomado la vida con calma, hasta ahora. De aquí en adelante no garantizo nada, pues no se lo que me puede ocurrir, Creo que se nace con cierta disposición a ser tranquilo - no confundir con lento- A lo largo de lo vivido hasta ahora, he sufrido dos terremotos, de los que se notan. Uno fué en Sevilla hace en 1986 y si no llegó a 4 en escala de Richter o como se diga, le faltó muy poco. Sería sobre las 2 ó las 3 y en la Plaza de la Pescadería, al lado de la de La Alfalfa, tofod lod vecinos salieron en "traje de noche" y los caballeros también. Es decir camisones y pijamas. El único de traje y corbata, era el firmante, con papeles y cuartos en el bolsillo y la cartilla de la Caja Postal de Ahorros. Creo que entonces no había dinero de plástico. La réplica me pilló en el puente sobre la ria hacia el barrio de Los Renedios, pensaba que al ser nuevo ofrecería más seguridad. El edificio de al lado del que vivía se rajó de arriba abajo y la misma suerte sufró el de las oficinas de la empresa done trabajaba. El segundo fué en Ponferrada, algo menos espectacular. Estaba trabajando en una mesa esmirriada en la habitación y debido a la postura incómoda, pensé que se me habían dormido las piernas. Por los ruidos ventanas con luz y portazos pensé que algo pasaba. Me vestí y salí oí a alguien decir terremoto. Estaba pensando que el tren que pasaba cerca habría tenido un accidente - Deformación profesional- Cuando llegué al Hall, la gran lámpara aún se movía y al conserje, no le llegaba la camisa la cuerpo. Si puedes tómate la vida con calma y déjala pasar como si estuvieras sentada en una terraza. No digo que no prestes atención a lo trascendental, no deba ser meditado, pero las rutinas de la vida también tienen su encanto. Tranquilidad y buenos alimentos. Chi va piano va lontano

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