miércoles, 25 de enero de 2012

" En zapatillas y arreglá "

Hablemos hoy de moda o de la anti moda o de me pongo lo que me da la gana y donde me da la gana.

Antes de todo una pequeña clase de historia y de geografía, para señalar que en cada país los gustos y las costumbres son diferentes y no por ello ni mejores ni peores.

Cuando fueron las olimpiadas en China, las autoridades dieron unas pautas a la población sobre las cosas que a los occidentales no nos gustaban mucho, entre ellas destacaban:

- No ofrecerles carne de perro para comer.
- No preguntar la edad de los que hablasen con ellos.
- Y la que más me llamó la atención, no salir a la calle a realizar las tareas diarias en pijama.

Y es que a los asiáticos les molan los pijamas, les pone y además les da según ellos dicen, un estatus, si vas en pijama parece que tienes una clase social superior.



Por lo que es frecuente verlos por la calle con esas pintas haciendo los recados.

A mi me parece comodísimo estar en pijama por casa, como mucho voy a tirar la basura con él, aunque yo en realidad más que pijama uso un chandal viejo de esos blanditos que ya no quedan bien para hacer deporte pero que nos siguen gustando.

Como no vivo en China, no voy a trabajar con esas pintas.

Aunque el otro día en una hamburguesería de esas famosas, mientras esperábamos en la cola a que nos tocase pedir esas hamburguesas que tienen nombres tan raros, pero que son todas iguales ( yo solo oigo, quiero una no se kin, una tal kin y dos menús infantiles kin )

Pues haciendo la cola y con la sensación de que conocía a todos los que me rodeaban pero no me acordaba de sus nombres, vi acercarse a una mujer joven, con tripita de embarazada, al mirarla me chocó algo, pero no me paré a pensar.

Pero cuando pasó a mi lado me dí cuenta de que llevaba puesto un pijama igualito a uno que me compré en un todo a 100 aunque todo es más caro, hace un par de años y unas zapatillas rosas comodísimas pero de las que te sueles poner por casa.

Vale que estaba embarazada y que la ropa de premamá es muy cara, pero no tanto como para ir al burguer del centro comercial en pijama y zapatillas.

Ella no estaba muy acomplejada, ni preocupada, más bien se sentía orgullosa y no hacía nada más que pasearse por el local.

Uff pensé:  y yo no sabía que ponerme esta mañana, no sé para que me complico la vida, en pijama y zapatillas no iría muy bien pero cómoda y calentita desde luego si que iba a estar.

Como se enteren los de las pasarelas de París y Milán estamos perdido, fijo que terminamos todos en pijama en el trabajo.


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