" Los coches "

Hoy he visto "un coche", un coche de los auténticos, de los de verdad, y no esas naves espaciales que llevamos ahora, que se parecen más a Kip, el coche fantatico,que a la definición de coche que aparece en los diccionarios.
Hoy he visto un coche con la foto de la familia, la virgen y el "no corras papá" en el salpicadero, con el perrito de las cervicales dañadas en la parte de atrás, con cuatro marchas y mini ruedas, naturalmente sin cinturones traseros, ni airbag, ni navegador, ni ton, ton., solo le faltaba el ganchillo en los cabeceros, lo estarían lavando.
Un coche como los que tenía mi padre, que hacían tanto ruido, que tres kilómetros antes de llegar a casa, ya sabíamos que venía.
Me ha recordado esos viajes a Madrid, por la carretera nacional, con la cabeza fuera, para que me diera el aire, esas horas interminables, a velocidad supersónica 100 km/h.
Esas charlas en familia, porque en la radio solo ponían noticias.
Las vacaciones, los villancicos que cantábamos hasta en agosto, los mareos, las vomiteras, y las eternas frases, "¿¿falta mucho??, ¿¿cuándo llegamos??".
Como anécdota contaré que una vez me mareé tanto que saqué la cabeza por la ventana y mis gafas volaron, mi padre tuvo que recorrer 1 km para recuperarlas.
Los coches de antes eran considerados un miembro más de la familia.
Ahora tenemos coches más seguros, corren más, lo hacen casi todo solos, pero a cambio hemos perdido la capacidad de viajar y ya lo que hacemos es desplazarnos, ir de un sitio a otro sin disfrutar del camino.

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