martes, 25 de febrero de 2014

" Don Carnal llega ya !! "

En tres días estamos de carnaval, en los lugares que no hay tradición esto puede ser anecdótico, un comentario en las noticias, donde ves a mucho haciendo el tonto y con disfraces de todo tipo, pero en la zona en la que vivo y en el pueblo en el que nací los CARNAVALES se escriben con mayúscula.

Son las fiestas del año, tanto es así que en mi pueblo se quitaron los días festivos del patrón para dar más días a los carnavales, y así juntas casi seis días de un tirón.

Mi madre siempre me recuerda que de pequeña la decíamos:

- " Mamá, no vamos a hacer el ridículo de ir sin disfrazar "

Claro que disfrazada tampoco es que fuésemos muy bien, la más alta, con el lazo que se la cae soy yo a la temprana edad de 13 años.

Ese día llovió más que cuando Noé se metió en el Arca, el agua hacia balsas en los pétalos, los estambres de la cabeza desteñían y la calada fue de órdago, pero lo pasamos genial, que eran carnavales !!


Salir en carnavales y no pasártelo bien, es más bien genético de los países del norte, los de aquí los disfrutamos y damos rienda suelta a la imaginación.

Durante un tiempo, cuando mis cachorros eran pequeños opté por no ir a mi pueblo, ojos que no ven corazón que no siente, pensaba, ya que no podía salir prefería no quedarme.

Pero desde hace unos años, los niños si son capaces de seguir el ritmo y hemos empezado a salir otra vez.

Este año incluso somos de una peña que desfila en el pueblo en el que vivimos, porque las hay de dos tipos, las que se pasan desde el mes de diciembre preparando carrozas, haciendo trajes, coreografías, carteles y todo lo  que se les ocurra y las que se juntan el jueves por la tarde, compran comida y bebidas para mil y desde el día siguiente hacen un macro " bocadillón " no " botellón " que los que somos padres no bebemos alcohol y tenemos que llevar comida para tener a las fieras contentas.

Las dos maneras de disfrutar de la fiesta son buenas, pero la primera agota mucho más.

Te puedes pasar dos meses creyendo que sabes coser, en mi caso tengo ya hasta pesadillas con parte del traje, lo he desmontado tantas veces que la tela parece ya un colador de coserlo y descoserlo.

Puede que de lo que se explique en las reuniones que hay que hacer y que siempre parece fácil a lo que realmente sale haya años luz de diferencia.

Se producen pequeños accidentes que te ponen los pelos de punta, como traspasar el dedo con la aguja de la máquina de coser. ( No es el mio )

Ir a aprender la coreografía a una calle, pedimos disculpas a los vecinos, pero no tenemos otro sitio en el que reunir a tanta gente y morirte de frío. Yo creo que muchos bailan para entrar en calor.

Después de todo esto, lo que se consigue es relacionarte con muchas personas que de otra manera no tendrían nada en común conmigo, hacer amistades nuevas, reírte y descubrir que eres capaz de unir dos telas sin que se vean las costuras.

Qué más se puede pedir !!!

Después de las fiestas pondré las fotos de lo que hemos hecho, antes no me dejan.

lunes, 24 de febrero de 2014

" Vivir, soñar, soñar, vivir "

Esta es la sensación que tengo todos los días cuando voy al gim y me subo a la cinta para dar ese paseo que no puedo hacer al aire libre porque no ha dejado de llover desde que dieron las doce campanadas.

Después de un rato en la cinta, cuando ya tengo el ritmo y los cascos puesto me dedico a pensar, poco más puedo hacer, porque teclear en el teléfono es algo difícil a la velocidad a la que yo voy, que pierdo el equilibrio y me puedo caer, y sólo faltaba eso, dar la nota con una caída espectacular. Bastante tengo con ser la que llega corriendo, se pone a correr en la cinta y a las 55 min sale corriendo del gim otra vez, es el tiempo que tengo mientras mis fieras hacen kárate en el piso de abajo.

Eso es aprovechar el tiempo al máximo, ya que tengo que ir a llevarlos me quedo, la otra opción era más relajante, irme a tomar el café a una de mis cafeterías preferidas, pero eso no me va a hacer perder peso y simular ser un ratón en la rueda durante una hora diaria puede que me ayude a entrar en la ropa de hace una año otra vez.

Esta se ha convertido en una de mis rutinas diarias, que junto con el corte y confección de trajes de carnaval y complementos para casi dos docenas de fieras, hacen que los días parezcan la mitad que hace unos años, las noches sean tan cortas como los segundos y el agotamiento se esté apoderando de mi como la niebla que llega sin avisar y lo invade todo.

He empezado el año con tanto por hacer, con tan poco tiempo que casi he olvidado que tenía este blog, pero es lo que tiene vivir, que te absorbe hasta tal punto que los tiempos que se tenían para soñar despierta, pensar, crear, imaginar casi desaparecen por completo.

La vida, tan corta, tan fugaz que cuando te das cuenta ya estás hablando de ella en pasado, que cuando quieres reaccionar es algo que ya no puedes remediar, que te has perdido ese capitulo de tu vida, de la suya, de la vuestra y no lo vas a recuperar.

La vida que nadie puede vivir por ti pero que si pueden vivir contigo y que si no prestas atención la vas a perder.

Por eso no me preocupa no entrar en el blog, tampoco que no entréis los demás eso es buena señal, eso es tal vez porque tenéis una cosa que hacer, un momento que disfrutar, una vida que vivir y que compartir, es entonces cuando todo lo demás se convierte en algo secundario, en algo que ya haré cuando me sobre tiempo, cuando no tenga que ir, ver, hacer otra de esas tareas que voluntariamente me he impuesto y que me hacen disfrutar el día a día al completo.