" Un campo frente a casa "

Necesito un ibuprofeno, tengo un catarro temporal, viene siempre en las mismas fechas y se queda una larga temporada en mi garganta, mi cabeza, mis fosas nasales, mis oídos.

A mi que tanto me gusta hablar ya sea en vivo o por teléfono, ayer me daba miedo escuchar el tono y tener que contestar, ya me costaba trabajo respirar y pensar.

Es según mi médico, una simple faringitis, por más que le explico que vienen con las primeras flores y se va cuando los frutos están maduros o casi pochos en el frutero.

Pero bueno es lo que tienen vivir en pleno campo, que te tragas la naturaleza en todo su esplendor.

Seguro que si viviera en una ciudad la contaminación me haría más daño.

Y es que nosotros vivimos en el campo, en el campo más grande que hay dentro del pueblo, una de esas parcelas que tiene tantos dueños que se va a tener que hacer un cuadrante como el del juego de los barquitos y que cada uno de los propietarios diga cual es el suyo.

A mi esa situación de herencias complicadas me viene de maravilla, porque es la manera de que yo lleve más de una década en mi casa y no tenga que preocuparme por si los vecinos me ven si no bajo las persianas.


Un campo en el que mis hijos juegan y construyen cabañas, donde mis vecinos y parte del pueblo pasea a sus perros y que me facilita tanto el aparcamiento que se me va a olvidar lo que es aparcar haciendo maniobras.

Porque yo vivo en un pueblo, para lo bueno y lo malo como el matrimonio, y si quiero ver una peli en el cine o comprar unos zapatos a los niños tengo que hacerme 70 km con el coche, que no tenemos trenes y los horarios de autobuses no son muy amplios.

Un pueblo en el que todavía hacen nidos las cigüeñas en el campanario y si las campanas de la iglesia suenan a funeral preguntas por quién es la misa ?

Un pueblo en el que solo hay dos supermercados que caben juntos en la mitad de una planta de uno de una gran ciudad.

Un pueblo que tiene más ofertas culturales que todos los demás de la zona juntos.

En el que el tiempo que cuenta por la cosecha que se ha sembrado, el tabaco, el pimiento, la frambuesa, las cerezas o las aceitunas.

Yo vivo en un pueblo desde hace casi 15 años y no me importa, porque si quiero hacer o ver algo de lo que ofrecen las grandes ciudades voy, y después regreso a mi casa, una casa grande, sin vecinos en la acera de enfrente, con chimenea, porque el constructor ( un señor mayor ) no concebía una casa sin chimenea, cosa que entonces no entendí pero que ahora me alegro de tener.

 Un pueblo en el que todas las primaveras vienen con una irritación de garganta y mucho ibuprofeno, pero que se puede soportar si a cambio  me asomo al atardecer a la ventana y vea algo así.


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