¡ Estoy harta !

Así comenzaba el dictado de hoy en mi clase, un dictado que por razones de cuadrantes y horarios no he podido hacer hasta las once de la mañana, a esa hora ya estábamos pensando más en los bocadillos del recreo que en el dictado, pero eso es lo que hay con las nuevas leyes y con la falta de personal.

¡ Estoy harta !, decía la golondrina, porque sus compañeros del bosque no querían hacer sus tareas y asumir sus responsabilidades.

Y mientras hacíamos el dictado, yo pensaba que también ¡ Estoy harta !.

Harta de tener que tener unas bolsas de reserva en clase, todas ellas llenas de ropa y calzados, ya no solo de mis hijos, también de los de mis amigas, esa ropa que ya no les ponemos porque les queda pequeña, porque les han regalado otra en su cumpleaño y esa ya no nos gusta, esas zapatillas que ya parecen un poco viejas ( pero que solo lo parecen ) y les compramos otras.

Toda esa ropa y calzado que antes llevaba a una ONG y que ahora sin darme cuenta me han convertido a mi en una.

¡ Estoy harta ! De pasarme el día preguntando a algunos de los niños/as que vienen a mi centro, si no tienen otros zapatos y con una especie de juego llevarlos  mi clase y sacar de la bolsa lo que creo que le va a quedar mejor.

¡ Estoy harta ! De tener los cajones llenos de zumos y galletas para esos, ( casi siempre los mismos ) que todas las mañanas vienen sin desayunar.

Pero lo que más me indigna es que cuando hablo con sus madres, todas ellas hablan mi idioma perfectamente, me digan que no tienen dinero para esas necesidades básicas mientras en una mano se fuman un cigarro y en la otra mano sostienen un smartphone de última generación.

¡ Estoy harta ! de que determinadas personas se acostumbren a esto y den por hecho que lo van a obtener, que no tengan un castigo por esa dejadez hacia esos seres inocentes que son sus hijos, a los que han de cuidar, porque son sus padres.

Lo peor de todo es que por muy harta que esté no puedo dejar de hacerlo, porque soy incapaz de ver sufrir a un niño, de ver que pase frío y tirite porque su madre no le ha puesto el abrigo que la semana pasada le regalé.

Naturalmente continuaré haciéndole, porque mis funciones como maestra abarcan mucho más que enseñar lo que pone en los libros de texto.

Comentarios

Entradas populares de este blog

" El Abecedario de los sentimientos "

" La mancha "

" Unos posits "