" Una semana en tres fotografías "

Esta semana no he participado en el miércoles mudo, me gusta mucho ese enlace, en el que te conocen y conoces otros blog, pero como ya dije ayer estoy muy liada y antes de faltar a las normas del juego y no responder a los comentarios o no poder ver los otros blog prefiero no participar.

De todas maneras a lo largo de la semana más de una vez veo algo que me llama la atención y me hace pensar en que sería una buena foto para el Miércoles Mudo.

Esta semana encontré una cosa que desde luego no se ve todos los días, un autobús quemado de arriba a abajo.



Cuando lo vi di la vuelta al coche, paré y bajé para hacer la foto, pensé : esto no se ve todos los días.

Porque la gente no se pone a resolver los conflictos con un bidón de gasolina y un mechero, o tal vez si, no se que decir.

La verdad es que creo que más de una vez no nos importaría hacerlo, pero que nos da un poco de miedo que nos descubran y tengamos que pagar por nuestros actos claro.

Menudo subidón de adrenalina nos daría !!!! Pero nada, que además de ser ilegal, es inmoral y quedaría muy mal en nuestro currículum ir por el mundo quemando cosas por un enfado.

Después de ver el autobús quemado nada de lo que veía me parecía digno de fotografiar, todo era muy soso, hasta que el domingo por la tarde quedamos para tomar café en un restaurante, bar, chiringuito cercano, un lugar precioso, pero estaba cerrado y terminamos en el bar de los jubilados, hay pocas opciones los domingos por la tarde.

                                                                                       Mónica, que así se llama la encargada del bar tenía un muestrario de calabazas que no es que fuesen muy especiales, pero que a mi me hicieron recordar mis años de la infancia, ( que fue bastante buena ) y a partir de ese momento todas las cosas que mis hijos hacían me recordaban a mi.


Correr por las calles del pueblo detrás de un pobre gato, jugar en el pilón buscando renacuajos, correr, saltar, disfrutar de la libertad de unas calles sin coches, de una tarde de otoño con otros niños de su edad, crear unos recuerdos que les hagan sonreír dentro de unos años, cuando ellos sean los padres y sus hijos correteen por las calles sin coches.




Comentarios

  1. Tres fotografías que dicen mucho, qué felices los niños, jugando en la calle.
    Besitos y feliz jueves

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