" Spa "



Hoy he ido a un spa, ha sido un regalo de cumpleaños tardío, pero un regalo estupendo, nuestras agendas no cuadraban, pero hoy por fin hemos ido al spa, no hemos tenido que salir del pueblo, vivo en un pueblo pequeño, pero tenemos spa.

La verdad es que nunca había ido y estaba intrigada.

A las 6 de la tarde estábamos allí, nos hemos cambiado y ha comenzado el circuito.

Lo primero una ducha, de agua fría, templada y caliente a intervalos, madre mía, creía morir !!

Después continuando con la tortura nos hemos metido en una piscina de agua helada, por mucho que me decían que me sumergiera que el agua estaba caliente, yo no paraba de tiritar, lo único que he podido decir ha sido, es qué quieres matarme ?? eso es tú regalo de cumpleaños, mi asesinato por hipotermia ??

Cuando mi cuerpo no podía más, mis manos estaban lilas y mis dientes me dolían de tanto castañear, nos han dicho que podíamos ir al jacuzzi, menudo cambio, del agua helada al agua calentita.

Después de un rato, he tenido una sensación y le he dicho a mi acompañante y amiga, que parecía que nos estaban cociendo al baño María y que el cocinero caníbal iba a aparecer en cualquier momento con una cuchara gigante a removernos.

El siguiente paso era otra ducha, con chorros de agua sorpresas, parecía que estábamos en un manicomio y nos estaban torturando, sobretodo por los gritos de las dos cuando el agua era fría.

Al salir nos han dicho que nos tocaban los baños turcos, nada más entrar he tenido la sensación de que se me habían empañado las gafas, que no llevaba puestas, después entre risas la he dicho a mi acompañante que se me habían empañado las retinas y casi se lo cree.

Hemos hecho el payaso diciendo que era una noche de niebla y mientras hablábamos hacíamos como si los limpia parabrisas del coche limpiaran el cristal, había más niebla que una noche de invierno.

A continuación la sauna, donde era como tomas el sol en el mes de agosto a las tres de la tarde, pero sin ponernos morenas.

Una vez finalizados todos los pasos acuáticos nos han llevado a unos sillones muy cómodos, pero muy duros, que desprendían calor y nos han obsequiado con unos zumos de frutas.

El último paso ha sido un masaje relajante que nos ha sentado muy bien a las dos.

La conclusión de toda la tarde ha sido dos horas de mucha agua, acompañada de risas y sana conversación entre dos buenas amigas, que nos conocimos hace 20 años y nos reencontramos hace 5, cuando descubrimos que eramos vecinas.

Gracias guapa, me lo he pasado genial.

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