" Cenicienta "

El Sábado pasado me dio un ataque de Cenicienta.

Por la mañana en la cocina, haciendo comidas, ya tengo todas organizadas hasta el Martes.

Después me fui a comprar leña, algo curioso que no había hecho nunca. Lo difícil que es !!

Después de llegar al punto de encuentro con " El leñero " un hombre que parecía que se había bebido una cafetera entera, estaba eléctrico el tío, mientras yo metía un leño en el maletero, él metía tres.

Con el maletero lleno hasta los topes, más bien hasta la línea que yo calculé por si daba un frenazo y los leños salían volando y se mezclaban con mis neuronas, pues eso, con el maletero lleno le pregunté cuánto le tenía que pagar ??

Su respuesta me descolocó del todo, era una respuesta trampa.

- Lo que quieras.

- Coño !! Pensé, eso es peor que poner un precio, porque lo que yo quería era pagarle 5 e, e irme con la leña, no sé si era de cerezo, de roble, encina, olivo, cuando me lo preguntaron luego solo pude decir es leña de madera.

El caso es que pagar lo que quieras es difícil, entonces en un cálculo mental a lo burro pensé:

- 0,14 e el kg de leña
- cuánto pesa cada leño?? unos 3 kg
- cuántos leños ?? Muchos, que los ha cargado él.
Pues le voy a dar 20 e.
- 20 e te parecen bien ? le pregunté
- Si, si, lo que quieras.

Zas !! Me dí cuenta de que era mucho, pero ya era tarde.

Aunque no me importa, porque me dijo:

- Cada vez que te haga falta ven que tengo mucha.

Nos ha jodio !! Con pardillas como yo que se la pagan a precio de oro, pero bueno, yo tengo leña, de madera y eso era lo que interesaba.

Después de vaciar el maletero no quedó más remedio que limpiar el coche, eso ya no era una capa de mierda, era una montaña.

Por la tarde otro cumpleaños infantil, continuando con mi ataque de Cenicienta, organicé a los críos, coloqué bolsas para que tirasen los papeles y recogí todos los platos y vasos en la cocina antes de irme, me da que esa madre ( y amiga ) me va a invitar durante muchos años a los cumpleaños de sus hijos.

No contenta, ni cansada con mi día fregón al llegar a casa me puse a limpiar las juntas de las losetas del suelo de la cocina, sin darme cuenta del nombre del producto " Chubby Juntas " con ese nombre me estaba gritando que era altamente tóxico, un veneno en potencia, pero allí estaba yo de rodillas dando a las juntas con el cepillo de púas y el caldo, que hasta el agua de la fregona se volvió de color rojo, fue como la transformación del agua en vino en las bodas de Caná, pero sin bebermelo.

Una hora después tumbada en mi sofá comencé a notar los primeros síntomas de mi envenenamiento, Freddy Krueger había pasado sus cuchillas por mi garganta y las había dejado allí clavadas.

Qué dolor !!                                                          

Toda la noche despertándome, todo el Domingo tosiendo y garraspeando, cosa que no me impidió hablar como una cotorra con los amigos en mi chimenea, con mi leña de madrea ardiendo, ni atiborrarme de castañas asadas en el fuego que es como más ricas están.

Esta mañana, ya más tranquila, en el trabajo, entre las típicas frases:

- " Sentaroooosss !! "
- " Callaroooos !! "

Me he dado cuenta que me costaba respirar, que Freddy  continuaba alojado en mi garganta y que las juntas de mi suelo a partir de ahora se van a ir transformando poco a poco en negras y que se van a quedar así hasta que no haya más remedio que cambiarlas por otras que seguramente serán de color negro para no tener nunca más este problema.


Comentarios

  1. Ten mucho cuidaito con el Chubby ese q yo creo q los creadores le pusieron el nombre después de probarlo, seguro q afecta tb a las neuronas, como si esnifases pegamento, jijijiji
    Elena

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