" Frases pedagógicas "



Hala otro sitio al que no podemos ir con los niños !!

Detienen a un padre por reñir y dar un cachete a su hijo en la puerta de un restaurante en Suecia.

No solo lo detienen, el padre en cuestión terminó en la cárcel durante tres días y ahora no puede salir del país.

Pues le van a salir caras las vacaciones, esas que se las pague el hijo, o que se las descuente de los futuros estudios que le pensaba pagar.

Parece ser que el crío de unos 13 años se negaba a entrar en el restaurante ( quería ir a un burguer ) y sus padres no, el caso es que intentaron razonar con él, ( pero como son italianos ) el razonamiento iría unido a movimientos de brazos, voces, algún grito, cosas así, hasta que al padre se le cruzaron los cables y resolvió el asunto con un sopapo.

El problema es que si eso lo hace en Italia o en España, la gente ni mira, pero como lo hizo en Suecia, donde el personal es más soso que una figura de Lladró pues claro la cosa se complicó, dos transeúntes le denunciaron y comenzó el lió.

Sin duda alguna yo no podré ir jamás a ese país, que a mi cuando me atacan los nervios les digo más de una barbaridad ( que luego no cumplo ).

Sin ir más lejos, el otro día fui a casa de mi madre y allí estaba mi sobrino pequeño, al que adoro, pero que es un terremoto, me miró y me enseñó sus manos, llenas de chocolate, yo que acababa de estrenar un vestido  precioso, le dije:

- Si te acercas a mi con esas manos te quito la bizquera de un sopapo.

Cosa que es imposible, porque la bizquera no se cura a sopapos y porque yo no le pego.

Con mis hijos me pasa igual, frases como:

- Te voy a meter un brazo por una manga.

- Voy a daros tantos guantazos que os va a parecer que escucháis las campanadas de fin de año en agosto.

Se las suelo decir en un calenton, aunque se que lo que mejor funciona y lo que más temen es:

- Vale estáis castigados, un, día sin tele, dos, tres,.. ( voy aumentando los días si no me hacen caso ) una vez estuvieron una semana, iban por casa como dos almas en pena, diciendo que era una mala madre, que los maltrataba.

Ahora que he terminado de escribir todo esto me he dado cuenta de una cosa, que no sé qué hacen las madres Suecas para reñir y castigar a sus hijos, voy a tener que ir para documentarme.

Comentarios

  1. De un tiempo a esta parte está muy de moda lo de no infringir castigos corporales a los niños, y es que en pedagogía como en tantas otras disciplinas también hay modas que duran lo que tarda en salir otro iluninado diciendo lo conrario u otra genialidad.Yo no soy partidaria del castigo físico cuando con el se lastíma o se duele la persona que lo recibe, pero mucho menos estoy de acuerdo con determinados castigos sustitutivos del físico con los que se hiere en lo más profundo de su ser a la persona castigada por ejemplo humillandola en público menospreciarla , hacerla sentir que es una mierda que no sirve para nada o hacerla creer que nadie la quiere porque es mala, porgo estos ejemplos pero hay otros más crueles y refinados que pueden marcar a un niño para siempre. Yo sigo pensando que una torta a tiempo evita problemas futuros porque las tortas y los azotes también se pueden dar con cariño,y los niños lo saben cuando lo haces así.Mercedes

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  2. Pobre padre mío que en paz descanse. Si hubiera vivido en Suecia, habria sido condenado a cadena perpetua. Vereis: Cuando mi hermano -también hoy ya fallecido-tenía siete años y yo diez,hacíamos una tras otra. Posiblemente la más gorda fue sin duda pegar fuego a un bosquecillo colindante con nuestra casa. Fue cosa accidental, ya que nosotros no queríamos que ocurriese, Teníamos una cabaña-casita en lo alto de un arbol y solo se nos ocurrió hacer fuego en la plataforma. Pero bueno a lo que ibamos. Todas las mañanas mi padre iba a montar a caballo, volvía sobre las once quitándose los guantes y con la fusta en la mano. Mi madre le esperaba a la puerta del patio, donde había una parra que daba buena sombra. Allí y después del beso ritual entre ellos decía: Este y me señalaba, ha hecho esto lo otro y lo de más allá y este -mi hermano- ha... De mi hermana nada decía nunca. Mi padre nos sacudía con la fusta en las pantorrillas y muslos - los niños de entonces llevabamos pantalones cortos- Nosotros saltábamos como gacelas. A mi padre allí donde vivíamos, nadie le criticó que yo sepa, nadie habló de carcel u otras penas. Nosostros dos no salimos traumatizaos de tales experiencias y de mayores, nos reíamos de ellas.Eran los tiempos en que si te caias no te consolaban, pues se suponía que te habías caido por que estabas como mínimo haciendo el indio. Así es que te sacudian para que no reincidieses. Recuerdo una ocasión, en que al volver del cole con ocho o nueve años,se nos ocurrió ir a hacer escalada a un barranco. Me caí y no se cuantos metros. Muchos desde luego.Cuando llegué a casa dije que había resbalado en otro sitio y ahí quedó la cosa. A los tres o cuatro meses me empezaron a dar décimas de fiebre. El médico dijo que eran debidas a una herida que tenía en el pulmón izquierdo que se estaba curando. Preguntó el doctor si me había caido.Mi padre contestó que me estaba cayendo siempre. Me forraron a penicilina y listo. Me rio cuando ahora el médico me pregunta ahora si soy alérgico a los antibióticos. Penicilinas, estreptomicina,bio estreptomicina. Etc. Etc. El Mundo ha cambiado mucho y no para mejor.

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