" Los dragones de cada uno "


A veces son tan grandes, tan terroríficos, tan aterradores, que nos pueden.

A veces los hacemos nosotros tan grandes, que nos dominan.

Los miedos, a cosas, a situaciones, a otras personas, son realmente como los vemos, o nosotros mismos los vamos alimentando hasta transformarse en esos monstruos que no nos dejan vivir ? que nos domina, nos aterran, nos controlan, nos hacen vivir en un infierno, en una fantasía, en el fondo de la caverna.

Y qué solución hay ante esa ceguera ? ante esa frustración, que hace que se nos pongan los pelos de punta, el estómago se revuelva, la mente se bloquee, ante esa sumisión a ese temor.

Yo soy de las que cree que los miedos son tan personales como los afectos, que ves parejas que parece que no pegan ni con superglu y sin embargo siguen unidos, pues con los miedos igual, cómo te puede dar miedo eso, si todo el mundo lo hace ?? te dicen, cómo te puede dar miedo esto ?? si a todo el mundo le gusta.

Miedo a una piscina llena de agua, miedo a un lindo perrito, miedo a decir o hacer algo, miedo a ir a un sitio.

Pues eso que los miedos son tan íntimos y personales, como los cariños, como los gustos a la hora de pedir la comida, como los libros o la música que compramos, como los colores de las camisas o la ropa interior.

Y que cada uno los afronta como quiere, como puede o como le han enseñado.



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