martes, 14 de junio de 2011

8 am

                                               
                                                 Esta soy yo a los 7 años


Ocho de la mañana y escucho unos martillazos y unas voces que dicen en un tono infantil:

. Pasame el tablón que ya tengo el martillo.
- Voy, voy.

Me asomo y cual es mi sorpresa ?

Cuatro críos trabajando a lomo partido frente a mi casa haciendo una casita de madera en un árbol.

Tres de la tarde, los mismos críos otra vez al tajo, a plena solanera, afanados con su casita en el árbol.

Por un momento he estado a punto de darles cuatro voces tipo seño en el patio y decirles:

Que dejaran la construcción ilegal y se fuesen a su casa, que ese pobre olivo no se había metido con ellos, y toda esa parrafada que como madre y maestra tengo siempre preparada.

Pero entonces me he visto yo con unos cuantos años menos, más o menos con la edad de la foto, pero haciendo algo muy parecido.

Y es que yo soy una chica de campo, una cabra montesa, una lugareña de finca.

Yo pasé los años más felices de mi vida en una preciosa finca, lejos de la contaminación, de los medios de comunicación, que no teníamos ni teléfono ni coche, de la vida consumista, donde la super tienda era una cantina con lo más básico para vivir.

En esos años, en los que no sabía que existía los dibujos en la tele, porque no la veía, ni que se podía gastar el dinero en chuches porque casi no vendían, donde ir a por huevos no era ir a por un cartón a la tienda, si no al gallinero a por los que nuestras gallinas habían puesto esa día.

Esos años nuestros juegos preferidos eran hacer casitas con las cañas o con los palos de las plantas del tabaco, limpiar las cochineras vacías y convertirlas en nuestras casittas de muñecas, o rebuscar en el campo a ver que encontrábamos.

Después de ese momento de lucidez he pensado que iba a dejar tranquilos a los críos para que hicieses esa casita de madera en el olivo y que les sirviese como distracción, y así dentro de unos años, ellos también tendrán esos preciosos recuerdos que tengo yo.

1 comentario:

  1. A nosotros nos dió por construir un barco e íbamos a ir por el arroyo casas hasta el tietar y desde este al tajo, y claro, desde el tajo hasta el mar, ilusiones de niño...

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