" En la cocina "



Desde que me compré la termomix parezco otra, no me lo puedo creer, COCINO, bueno más que cocinar introduzco los ingredientes en el recipiente, programo el tiempo, la temperatura y espero.

Ya he descubierto que no se debe abrir la tapa cuando está encendida, ni justo cuando se para, la gravedad hace que todo salga a la vez y en todas direcciones, incluida mi ropa.

El caso es que el otro día mientras esperaba a que terminasen las lentejas, 30 minutos, a temperatura varoma, las lentejas caladas desde el día antes que si no quedan duras, ( aquí no venden las que no se tienen que calar )
pues eso  mientras esperaba a que terminasen, me puse a colocar la cocina, yo no me puedo estar quieta, como dice alguien que conozco, si no tengo nada que hacer me lo busco y mientras colocaba me di cuenta de la cantidad de cacharros que tengo en la cocina que no utilizo e incluso que no se para que sirven o que son viejos.

Algunos de estos cacharros son:

El molde de los bizcochos, que parece las piezas de un puzzles, de esos que nunca se terminan y que ha acabado desparramado por el armario sin saber que hacer con él.

El chino, ignoro por que le llaman chino ?? Será por que lo compre allí ??

La parrilla, que solo la uso para hacer langostinos a la parrilla y es algo que no como todos los días.

Un par de batidoras que dudo que funcionen.

Una pizzera, ( no esa ya no, que se la he endosado a mi adorada hermana ) nueva, sin usar.

Un par de radios sin cables.

Muchos cargadores de teléfonos que ya no tengo.

La vajilla buena, que yo los platos que uso son del carrefour, porque los buenos no se pueden meter en el microondas que salen chispas.

La cristalería bonita que me da miedo usar por si se rompe.

Muchos manteles con mi nombre, que no uso porque las manchas del tomate no salen y me da pena.

La cubertería buena y la del chino.

Las notas de la guarde de mis hijos.

Millones de dietas para perder peso que no hago.

Muchos sobrecitos de infusiones caducados todos ellos.

Y me he dado cuenta que soy una guardadora compulsiva, que no tiro nada, que me da pena, que todo me vale, aunque lleve en el cajón doce años y nunca lo saque de él, soy incapaz de tirarlo.

Será que tengo el síndrome de Diógenes ?? O que soy una ñoña y todo tiene un gran valor para mi???

Porque para mi un cacharro, no es un cacharro, es algo con pasado, con una historia, con su vida, sus recuerdos.

Como mi sofá, no es solo un sofá, es el sofá de mi bisabuela, donde se sentaban junto a la chimenea, donde mi madre dormía cuando era un bebé, donde yo me acostaba las siestas con mi hermana cuando vivíamos en Las Lomas, mis adoradas Lomas, donde intentaba dormir la siesta aquel famoso 11-S y me quedé de piedra al ver la maldad a la que puede llegar el ser humano, donde noté las primeras pataditas de mis hijos en mi tripa, donde les dí sus primeros purés, donde ellos se duermen la siesta, donde espero que se sienten con sus novias, y se duerman la siesta algún día mis nietos mientras yo les miro.

Y pienso en la cantidad de sueños que se han soñado en ese sofá, en la cantidad de vidas que ha conocido y en vez de ver un sofá viejo, lo que veo es un sofá lleno de recuerdos, de historia, de vida, de la vida de mi familia y eso hace que cada vez me guste más.

Claro que eso no me pasa con todo lo demás que hay por la cocina y me tendré que plantear tarde o temprano empezar a colocar, a hacer limpieza general, a dejar lo inútil a un lado y de esa forma tener espacio para lo nuevo, para lo que esté por llegar.

Comentarios

  1. Los muebles a veces tienen vida, una vida oculta que solo unos pocos conocen A veces te hacen soñar con tiempos pasados, con personas queridas con quien los compartiste,son como miembros de nuestra familia por eso les tienes tanto cariño y te cuesta desprendrete de ellos y van pasando de generación en generación, hasta que envejecentanto que mueren como las personas. Mercedes

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