" El perejil de mi frutero "




Estas son las bolsas de perejil que vende mi frutero, es muy probable que si un día se me cae la bolsa en el coche, se me olvida que está allí y me para la Guardia Civil, me pidan que les acompañe al cuartelillo y desde luego con razón, que hoy mientras preparaba el arroz con pollo y abría la bolsita lo que menos podía parecer es que iba a condimentar el guiso.

Otro ejemplo de lo que parece y no es, es la planta ornamental que mi quiropráctico tiene para decorar la sala de espera de su consulta, grande, verde, hermosa, "de plástico ", con una hojas llamativas, que cuando giré la cara y las vi, se me pusieron los ojos como platos, pensé:
" no es posible??, vale que esto es una medicina alternativa, pero tanto?" 
Mientras pensaba, mi mano se fue directamente a buscar el teléfono y ante el asombro de todos los presentes, la toque y la hice una foto. 




Y es que a veces las cosas no son lo que parecen o parecen lo que no son, que lo que se ve y lo que realmente es no siempre coinciden, no siempre van a la par.

Esto puede causar multitud de problemas, de sofocos, de lágrimas, de angustias, de malos entendidos o de risas, todo depende de como nos lo tomemos y como se lo tomen los demás.

Cuando voy de viaje con mi padre, un señor muy grande y muy serio (aparentemente ) me gusta agarrarme de su brazo, darle un beso en la cara de vez en cuando y hablar, durante horas, mientras vemos escaparates de algún centro comercial, comemos o tomamos café, y sé, porque lo he visto, que algunas personas nos miran, sin disimulo, sin pudor, y pensaran de todo, y nada bueno eso es seguro.

Pero a mi me da igual, incluso me hace gracia, mientras están pensando en tonterías, no hacen otras tonterías más grandes.

Hubo unos años en los que no se por qué ? Los amigos con los que salia eran todos varones, amigos, encantadores, queridos , apreciados, de hecho me casé con uno de ellos, pero todos varones, yo sola con cinco o seis hombre, de marcha, de paseo, tomando café, jugando a las cartas, hablando, riendo.

Esto provocó más de una confusión, ninguna acertada, ninguna real, todas mal pensadas, algunas incluso mal intencionadas, ahora tengo tantas amigas como amigos, y continuo hablado, riendo y paseando con unos y con otras, y es seguro que algun@s continuaran hablando.

Y quién esté libre de pecado que tire la primera piedra, qué reconozco que yo soy la primera que si veo algo que no me cuadra, saco conclusiones y casi nunca acertadas.

Porque cuando el diablo se aburre mata moscas con el rabo, y si no tiene ni moscas ni rabo se dedica a joder la vida de los demás o por lo menos a intentarlo.



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