"Tarde de Toros"

Hoy se terminaban las fiestas, cinco días de vaquillas y toros, de Paquito el chocolatero, de cañas y paellas en la terracita del bar.
Cinco días en los que no hemos faltado a las citas en la plaza, a las once y a las siete, puntuales para ver las vaquillas por la mañana y los toros por la tarde.
En general he de decir que han sido un poco aburridos, bueno "sosos", pocos accidentados, y lo digo así de claro, porque los que allí estábamos, parecía que solo prestábamos atención cuando alguno de los insensatos que estaban abajo eran zarandeados entre los cuernos del animal de turno.
Lo que menos se hace en estas plazas de pueblo es ver el espectáculo.
A la plaza se va a hacer vida social, a ver y a que te vean, a comer, beber, reír, bailar y ver "tomate", si se pudiera pediríamos la repetición de las mejores jugadas.
El primer día uno de los asistentes decidió acercarse al toro en chanclas, que están muy bien para ir a la playa, pero no para correr delante de un toro de 500 kg, y claro paso lo que tenía que pasar, revolcón, zarandeo, impacto contra los hierros y cornada en el muslo, fue uno de los momentos estelares de a fiesta, los flases saltaban, los teléfonos no paraban y el informe médico casi fue retransmitido por la emisora de radio local.
Hoy para terminar las fiestas, otro zarandeo de uno de los asistentes, con salida al ruedo después del reconocimiento médico.
El último toro decidió que no quería llegar a la plaza tan pronto, entreteniéndose en las calles anteriores, levantando las barreras protectoras, creando el pánico a la puerta de la Iglesia, que más de uno habrá entrado en ella por primera vez en muchos años, ha tardado más en llegar a la plaza que después en ser toreado.
Por este año hemos terminado, pero bueno, así son los toros de pueblo, o no?, no lo sé, no he ido a otros.

Comentarios

  1. Los toros no importan. A mi, el tablao, las pistolas de agua, la cervecita y el jamoncito. Sólo me pongo mirando hacia la plaza para comerme tranquila un bocata sin que me mojen, y el último día, para pasar desapercibida a las pistolas de agua, y por lo menos un día no llegar goteando a mi casa.

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