"La ruta del colesterol"

La ruta del colesterol es como llaman al paseo que hay entre el pueblo en el que vivo y el siguiente.

Se llaman así porque es el paseito que hacen todos los jubilados de la zona, las señoras a dieta (entre las que me incluyo) y todos aquellos a los que el médico les manda hacer un poquito de ejercicio.

El trayecto puede variar entre dos kilómetros, ocho y diez km, por ahora yo estoy en la de ocho.

El caso es que todos los días somos los mismos los que le hacemos y generalmente a la misma hora, esto hace que la gente ya se conozca y se salude al pasar.

Dependiendo de la persona es el saludo y los hay de todos los estilos, algunos de los piropos que me han dicho en este año y medio que llevo haciendo esta ruta, son dignos de contar como:

- Los dos vejetes que viven al final del otro pueblo y que cada vez que yo paso por su puerta me hacen una pregunta, como si la conversación no se interrumpiese de un día para otro,
1º día, buenos días
2º día eres de por aquí??
3º día en que trabajas??
4º día y tienes niños??
5º día y dónde están?'
6º día pues has endergazado ya un montón.
y si por algún casual un día o dos no pasas, las preguntas varían a:
 qué te ha pasado??
dónde has estado??
Vamos un control policial puro y duro.

Otro de los saludos y que realmente me "repatea", es cuando alguna señora ya mayor en edad, que mide mucho menos que yo en alto y mucho más en ancho me suelta una lindez como:

"Mira que guapa ya casi estas como yo".¡¡¡¡SEÑORA, que mi abuela está mejor que usted!!!!!!!

¡¡¡Y la garantizo que no es mi intención estar como usted!!!.

Pero ella que agustito se queda la jodia, y pensará que a mi me hace gracia.

También están los que quieren conversación y van más despacio hasta que llegas a su lado y entonces, zas!!! comienzan a andar a tu ritmo y ha hablarte, "joder" piensas, un charlatán/a, y ahora qué hago??

Generalmente acelero y rezo para que no puedan seguir mi ritmo mientras lo miro con cara de alucinada y sonrió.

Pero aún con todo esto yo continuo saliendo a pasear todos los días, con el riesgo que ello me conlleva.

Lo más gracioso es que toda esta gente me habla mientras yo llevo puestos los cascos, con la música a tope, Lady Gaga o alguna por el estilo, que me animan la caminata y me permiten olvidarme de los problemas diarios.

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